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¿Es útil implementar los audiolibros al salón de clases?

El modelo educativo (tal cual es concebido hasta el momento) sigue siendo esencialmente “conservador” en buena parte del mundo. Ello significa que la lógica de la enseñanza reside en que el joven asista a una institución a recibir conocimientos de todo tipo y forma su modelo valorativo rigente en la sociedad. No obstante, la incorporación de herramientas digitales en el proceso de aprendizaje ha llegado para irrumpir en esta tendencia y demostrar que existen múltiples maneras de captar conocimiento. Una de las más interesantes es sin duda alguna los audiolibros, pero debido a su naturaleza se encuentra en un punto “extraño” en la opinión tanto de padres como profesores. Es por esa razón que vamos a tratar de responder una cuestión fundamental: ¿Es útil incorporar los audiolibros al salón de clases?

Antes de hablar de lleno en su utilidad, veamos algunos conceptos claves que tendremos en cuenta:

¿Qué es un audiolibro?

Un audiolibro es definido por la Real Academia Española como “la grabación sonora del texto de un libro”. Un concepto muy preciso, ¿cierto? Pero indagando un poco más podemos encontrar que pueden dividirse por diferentes tipos (no excluyentes en muchos casos). Además, una de las mejores características que poseen es su practicidad y facilidad de manejo.

Tipos de audiolibros

Existen diversos criterios de clasificación que se pueden tomar en cuenta al momento de clasificar un audiolibro. Entre los más comunes tenemos:

  • Audiolibros definidos por su formato o soporte: principalmente es solo necesario hablar de dos opciones actualmente: físico o digital. Los audiolibros de formato físico son principalmente elaborados en discos. Asimismo, es posible todavía encontrar casetes o discos de vinilo, aunque cada vez son menos frecuentes. Por su parte, el audiolibro online o digital, impera en esta nueva era y basta solamente con poseer un medio más “cómodo” para reproducirlo (teléfonos, tablets, laptops, computadores, etc.) o también como audiolibros app.
  • Por el tipo de sonido o narrador: este segundo criterio puede llegar a ser un poco más desconocido, ya que existen múltiples maneras de contar una historia. Esa afirmación parece ser muy obvia, pero ¿sabían que no es lo mismo un audiolibro con efectos de sonido adicionales que uno que tenga solo la voz? Incluso existen aquellos que utilizan un lector digital o electrónico (lo cual abarata en muchos casos los costos de elaboración).
  • Por el tratamiento que hacen a la obra: en este caso podemos encontrar elementalmente audiolibros íntegros que expresan cada palabra del texto, o resumidos.

Además de esta pequeña aclaración es necesario entender algunas consideraciones que implica exactamente “leer” un libro.

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El propósito de la acción de la lectura

Parece absurdo, pero buscando también la definición de “leer” en múltiples diccionarios y glosarios encontraremos algo en común. Tomemos nuevamente la Real Academia Española: “Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados”. Y comprender no es otra cosa que obtener información, no importa la vía que sea al final.

Por consiguiente, aunque leer implica ver algo impreso, lo hacemos con el fin de aprender o interpretar símbolos y traducirlos en conocimiento efectivo. Este es un punto fundamental que se debe tener en cuenta. Sabiendo todo esto, volvamos a nuestra pregunta inicial

¿Que tan importantes son los audiolibros?

Cabe destacar que este tipo de recursos educativos en linea genera mucha controversia en el ámbito educativo. Aunque su implementación no parece realmente compleja, lo cierto es que gracias a la falta de información se han creado diversos mitos que perjudican la imagen de este recurso. Muchas de estos prejuicios llegan al cuerpo de docentes y generan su rechazo:

  • Al escuchar audiolibros los alumnos “hacen trampa”: es cierto que no estás leyendo el texto en muchos casos. Pero también es cierto que el audiolibro demanda también atención y escucha activa, con lo cual se necesitan otra aproximación para decodificar la información auditiva recibida.

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¿Acaso es posible entender un libro de audio solamente leyendo?

No, se necesita una lectura atenta también que decodifique las palabras vistas en información comprensible. Pasa lo mismo con un audiolibro. Además, es un recurso excelente para personas con dificultad de aprendizaje (como la dislexia). Si adicionalmente es acompañado con el formato leíble del texto, la decodificación y aprendizaje resulta mucho más sencilla y exhaustiva.

  • Los audiolibros no te preparan para la vida cotidiana: el mundo se encuentra en constante cambio. Cada día se premia más a la inmediatez y los audiolibros permiten recibir información mientras se está en períodos que se pueden denominar como “ocio auditivo”, es decir, momentos donde no se requiere escuchar activamente todo el tiempo para desempeñar una tarea. Una fila en el mercado o de camino al trabajo son buenos ejemplos de estos momentos.
  • No desarrollan la inteligencia: falso completamente. El psicólogo Howard Gardner determinó en sus estudios que existen hasta 8 tipos de inteligencia. La inteligencia no es, entonces un elemento monolítico, sino que existen diversos modos de aprehender la información que nos rodea.
  • No se pueden llevar apuntes o resaltar ideas: sí y no. Bien puedes acompañar el audiolibro con el texto de base (y hacer lo miso) o tomar apuntes al respecto sobre el audio escuchado. En ambos casos estás supliendo la carencia de resaltar ideas al construir y parafrasear lo que escuchas y comprendes.
  • Son un elemento distractor en el salón de clases: esto es un argumento común de escuchar. Sin embargo, podemos pensar un segundo punto: ¿qué diferencia un audiolibro de un alumno que se para en medio de la clase a leer un fragmento de un texto? este recurso puede ser una excelente herramienta de primer contacto a la lectura en voz en alta y enseñar cómo, dónde y cuándo hacer pausas gramaticales cuando se lee.

En conclusión, los audiolibros pueden ser uno de los recursos más accesibles de implementar en las aulas. Sin embargo, dependerá del docente cómo aprovechar correctamente esta importante herramienta.

^Daniel S.

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